Camisetas geniales!!!

"Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía". (Marcela Lagarde)

martes, 4 de febrero de 2014

¿ Y qué?

¿ Y qué si te echo de menos?
¿ Y qué si se me ha olvidado como vivir sin ti?
¿ Y qué si cuando te pienso me duele?
¿ Y qué si no soy capaz de saber que siento?

Tan sólo quiero vivir la vida que aprendí...dicen que el amor no duele, que es dicha, entonces, ¿ qué es lo que siento yo ? 

¿ Y qué importa lo que sienta, si lo que transciende es lo que haga?

El problema ha sido quererte más de lo esperado, más de lo deseado, quererte más de lo permitido. El error ha sido quererte más que a mi misma. El fallo está en mí, y en mí suerte. 

¿ Y qué si me pierdo?
¿ Y qué si no le veo sentido?
¿ Y qué si no sé regresar?

Mal destino quererte por encima de mis posibilidades. 

lunes, 4 de noviembre de 2013

A la mierda el dormir

Debería irme a dormir, pero no me da la gana. Estoy hasta los cojones, harta, hasta el moño, negra y las mil formas de decirlo que haya. ¿Para qué dormir si despierto en una puta mierda de mundo? Estoy hasta los cojones, harta, hasta el moño.
Zas, patada en la boca, sí, eso he recibido. Una gran lección de humillante humildad. Yo que me creía inteligente, capaz de entender complejos algoritmos (sin llegar a ser muy complejos) en poco tiempo. Capaz de sacarme una doble ingeniería mientras curro y salgo de fiesta. Capaz de pasar los cursos de instituto sin apenas estudiar. Yo, que además me creía con una gran capacidad empática (aunque luego no fuese alguien excesivamente piadoso). Llegan los más tontos del barrio y me envuelven en un puto laberinto indescifrable. Indescifrable para alguien como yo, supongo, porque el resto lo tiene absolutamente claro, tiene absolutamente claro que soy la mala y culpable de todo. Y la otra mitad, tiene clarísimo que tan sólo se trata de envidiosos. ¡Una puta mierda! No es envidia, es maldad. ¡O yo que coño sé!
Es superior a mí, enfrentarme a este crucigrama. ¿Cómo es posible que alguien no sea capaz de hablar un problema a la cara con su mejor amiga? ¿Cómo es posible, que yo, sin saberlo, sin ninguna intención y sin tener una mínima pista de qué pasa, haya hecho algo tan horrible? Tan horrible para que mi mejor amiga siga inventos y chismes, hable mal de mí a mis espaldas y no sea capaz de decírmelo a mí. Tan horrible, que los únicos que articulan algo son sus dedos, para escribir por wasap un montón de mierda en un grupo para hundirme. Tan súmamente horrendo debe ser, que en privado, las escusas tienen que ver con que no les cuento que tal follo, o cuanto quiero a los que pasan por mi cama, o simplemente, que no les cuento de mi vida. ¿Cómo puede ser eso tan espantoso? Ni el rey de los cotillas sería capaz de imponerme una pena tan dura.

Debe ser pues, que esa no era la cuestión, y eso es lo que me mata. El no lograr comprender y que nadie me intenté explicar de buena fe y sin apuntarme con un dedo acusador. Las (escasas) explicaciones que he recibido, han sido formuladas desde terceros, a los que les han llegado versiones de los que se suponen eran mis amigos. Y el objetivo era tan benévolo como alimentarse de marujeos para poder llenar riéndose de otros su propia vida vacía.

No lo entiendo, no soy capaz de comprenderlo. Debo haberme vuelto tonta o siempre lo he sido. ¿Qué más da? Si no importa que yo no entienda este mundo mientras sucumba a sus delirios. La pena no es haber perdido una amistad que yo consideraba importante e imprescindible, pues me ha demostrado que mejor sin ella. De hecho, aquí cobra todo su sentido la expresión "con amigos como vosotros no se necesitan enemigos". La pena, lo que me inunda de tristeza y desasosiego es ser un gato escaldado. Soy incapaz de confiar en nadie, sea familia, amante o amigo que no ha fallado. Los que están cerca de mí tiene que aguantar toda sería de improperios e impertinencias que les acusan por adelantado. Y aunque me calle, no quiero vivir así. No tengo por qué, no me lo merezco. Si tan sólo tuviese una explicación, me bastaría para diferenciar. Ya no tendría buenos amigos como los de entonces hasta que un día me fallaron por completo, más que fallar, fueron a por mí. Tendría buenos amigos que se diferencia de aquellos imbéciles, cobardes, hipócritas y sinvergüenzas.
Ni siquiera entiendo el fin que buscaban, ¿realmente pretendía dejarme sola eliminando a 4 fitipaldis? ¿O simplemente les estorbaba en ese grupo porque no alababa al mismo señor? ¿Pretendían algo o sus malvadas mentes solo pensaban en reírse y que yo aceptase todo tipo de burlas? No lo entiendo.

No entiendo. No lo entiendo joder. Estoy hasta los cojones de que nadie me devuelva de una puta vez la confianza que me robaron.

domingo, 7 de julio de 2013

La vuelta

Vivo en un lugar donde las horas de la madrugada salpimientan los escenarios. La función comienza pasada la media noche. Los minutos apresuran mis caricias que van cayendo de forma cotidiana. El placer debe esperar un momento mejor. El cansancio corrompe la espera pasional dejando oír el sonido de las máquinas. Y bajo la nana calurosa del verano madrileño frente a mi un rostro muestra el horror a mis espaldas. Un instante de temor deja la decisión de mirar atrás en duda y ella me salva la vida. Fugazmente desacomodó su cuerpo para eliminar a mi peculiar acechador.

Tras este acto heroico, un segundo villano aprovecha la ocasión para birlar su lugar a mi salvadora. Las risas se disparan cerrando con esto el primer acto.

El segundo acto es más conmovedor pues versa sobre el amor. Los actores principales se están quedando dormidos en los fuertes brazos de sus incansables padres. De fondo, algunos extras representan otra estación. Es una pareja que descansa de amarse al subir al autobús para volver a hacerlo con más ímpetu en la oscuridad de la tierra firme. Es entonces cuando me doy cuenta de que te profeso un amor distinto. Ya no tengo hogar. Mi casa no tiene una dirección, estará donde estés tu. Al menos durante estas escapadas para descansar. Tan solo temo que este amor nuestro sea por siempre un animal nocturno.

Y con estas palabras doy fin al tercer acto.

viernes, 31 de mayo de 2013

Hoy cambiaste mi día

La niebla envuelve las calles por donde paso, espesándose hasta que logran hacerme notar la humedad. Sensación que cala mis huesos debilitando mi erguida figura y dificultando mis pasos. Parece que ha llegado desde otro mundo a ponerme al tanto del paso del tiempo. Más mayor, más sin vuelta atrás. Menos capaz. Cierro los ojos a ver si con eso consigo que tu olor llegue a mí. Para seguirte aunque me choque. Débilmente llega tu aroma a mis sentidos y me siento menos perdida pero aun las nubes no se marchan, y se empeñan en ennegrecer. En el límite de mis fuerzas decido prender fuego y de repente, lo oigo. Una melodía que atraviesa la bruma y dice que el sol está de camino, pero mientras tanto me conforme con su olor, con la mano que me agarra y con este canto. Lo mejor, que de momento no necesito nada más, suficiente para caminar a ciegas sin miedo por unos días.

sábado, 27 de abril de 2013

¿Qué hago ahora yo contigo?

No sé si te quiero, sé que no te amo y que tampoco te deseo. No quiero entrar en tu órbita ni usar tus gafas para ver el mundo. No me gusta sentir que te quiero, pero tampoco sentir que te puedo hacer daño. No quiero que me pegues nada, pues tu hermosura no es compatible con mi carácter.
Bailas alrededor de los sueños, como ninfa perdida juegas en tu tablero que no es el tuyo.
Revoloteas sin rumbo, alegre en tu inconsciencia cuando sacias tus deseos, con la desdicha a cuesta cuando el mundo no se postra a tus pies. Mal golpe del destino que viró tu rumbo hacia el limbo de los olvidados, donde todo es humo. Humo que me atrapa y me envenena. Tan entretenida en su olor que me cuesta darme cuenta de apenas veo. Te conviertes en estela, fantasma, no existes por ser ente, sino por el halo que desprendes a tu paso. 

Intenté tirar de tu mano para traerte a mi mundo, pero no me di cuenta que era yo la que me elevaba. Tanto subí que rocé tus labios y el embrujo de tu saliva me dejo inconsciente. 

Ahora, de vuelta a mi mundo, sé que no quiero volver, pero noto tu presencia fantasmagórica allá por donde voy. Como nudo que tratas de ignorar te llevo a mi vera esperando mis momentos de debilidad. 

Me matas, me haces perderme, me vuelvo vulnerable y pierdo el rumbo. Cada vez que te busco vuelvo magullada y sin aliento. Consumes mis esperanzas y debilitas mi latidos. No tienes nada bueno que ofrecerme, y yo a ti si. Me lo quitas todo y lo tiras, desprecias mi mundo y me hundes. Aletargada me dejas cada vez que me tocas y si no fuera tu hace mucho que estaría lejos. 

Sin embargo, entre todo lo que tengo, o tenía, que es mucho y lo necesito, falta una sola cosa. Y esa cosa sólo la encontré en ti. Ya no sé si es que no supe verlo en los demás o que fuiste tu quien me enseño a verlo. ¿Cual es el precio que estoy dispuesta a pagar? Me vuelvo loca al comprobar que cuando escucho "tantísimas cosas tan bellas" de su boca provoca que mi corazón tan sólo pueda imaginarnos con las piernas entrelazadas. Sólo en ti encuentro la sal que le falta a mi receta perfecta...Pero me sale cara, muy cara, y es más sano comer sin sal, aunque menos sabroso.

miércoles, 10 de abril de 2013

Otra noche más

Música, luces y empieza el show. Vuelvo a recogerme en el abrigo de lo conocido, tras la máscara del anonimato. El mundo real hay días que me estorba, me vuelve loca y me confunde. No sólo no gira a mi son, sino que además me hace girar al suyo. Aquí soy yo la que giro y la barra la que me soporta. Amante sin pasión se tornó el paso del tiempo, que para soportarnos tuvimos que hacer un trato. Tan simple como absurdo, pues yo tengo que aguantar al día para que la noche me aguante a mí. Ingrata de mi, siempre pienso que salgo perdiendo. Pero yo no tengo culpa de que mi boca le cante a los astros más lejanos. Creo que esta noche me dejaré los tacones puestos, para dejar que se puedan imaginar mis pies.

sábado, 6 de abril de 2013

El show

Cada noche es como la primera vez, mis pies caminan nerviosos y un instante antes de salir, mi corazón da un vuelco y mira hacia atrás. La verdad, que no todo el mundo comprende por que sigo haciendo esto, más bien apenas puedo contar con el apoyo de un par de personas. También es cierto, que a veces tengo la impresión que su apoyo no es sinónimo de entendimiento. Pero, ¿quién soy yo para guiarme por unas normas que no inventé?

Mi actitud lidia con la linea de la moralidad, e incluso, mi comportamiento podría parecer irónico...pero ¿qué es la vida sino una ironía? Vives para morir. Al final, tanto a los buenos como a los malos nos comen los gusanos. Perdona que me desvíe, pienso más de lo que hablo, por eso a veces me distraigo de lo que estoy contando. Sé que no entenderás que cuando me subo al escenario, los de abajo no sois personas, para mí tan sólo estáis a mis pies, viendo lo que yo os quiero mostrar. Incluso, un gran porcentaje de vosotros lo estará viendo doblemente. Gritáis y sabéis que llegará lo que deseáis. Me convertís en el objeto de vuestro deseo mientras yo acompaño la música con el ruido de las cremalleras al bajar. Vosotros no lo oís, pero yo me detengo en el sonido de los botones que desabrocho y la ropa que va cayendo. Alguna vez, pícaramente, os lancé alguna prenda. Entonces, pensáis que esa noche estoy especialmente generosa, pero en realidad, tanto sólo quiero despistaros. Y cuando ya no queda sobre mí más que mi piel, la barra se convierte en mi esclava, o al revés, depende de cuantos chupitos me tomé antes de subir. Los curas me niegan el cielo porque dicen que me vendo, no se dan cuenta de lo equivocados que están. Venderse es rendirse a la voluntad de otro por dinero, o por cualquier otro bien material. En mi caso es al revés, yo elijo cuando me desnudo, yo elijo como, elijo los pasos que doy, elijo hasta mi color de pelo en cada show y hasta si me excitaré imaginando que el más apuesto de los presentes sube y le envuelvo en la cortina de humo que tengo formada o si, por el contrario, miraré a todos con desprecio desde mi posición superior.

Sin embargo, amigos, no os confundáis, ser striper no es sinónimo de no tener vergüenza ni siquiera de ser poco pudorosa. La intimidad es algo bien distinto que un escenario dónde las luces, el ambiente, la posición y los litros de alcohol acomodan la realidad a los sueños de todos, pero jamás muestra los lunares de mi cuerpo, ni la tensión en mis músculos, ni siquiera es real la expresión de mi cara. En la intimidad, no hay efectos especiales, desnudarse supone mucho más. No bailo, ni la barra es mi cómplice, y en el show no sólo mando yo. En la intimidad, yo veo la cara del otro, me enfrento a su juicio y al mío propio. Esa clase de desnudo no es comparable, y por tanto, es mucho más valioso. Sé que resulta difícil comprender como una striper puede tener problemas al desnudarse, pero a mí, lo que me resulta increíble que alguien se sienta con el derecho de exigir verte en tu verdad, en tu realidad. Si tanto deseas verme hasta el alma, aprovecha mis shows y juega con tu imaginación, pero mi desnudez real no se vende, ni por una casa, ni por un matrimonio ni por un beso. Si tu te desnudarías delante mía por estar en privado, allá tu con tú, pero yo no te voy a pagar por ello y mucho menos con algo que no vendo.

Por último, para rellenar este escenario, diré que es mucho más difícil desnudar el alma que el cuerpo. Que tomo a las letras como esclavas pero mis sentir lo guardo para las verdaderas intimidades.

El show ha terminado.