lunes, 2 de marzo de 2015
Extraño gris...
Palabras que se van amontonando. Durante años dando forma a lo intangible. Como un recuerdo, un sueño, una invención. Palabras que podrían contar la historia de aquel extraño que no sabía hablar. Me encontré con él dando tumbos una noche como cualquier otra y no pude evitar fijarme en sus ojos brillantes. No es un tipo común, de esos que sonríen y te miran arrogante. Más bien tiene un aura grisácea, pero tan raro él, no transmite esa tristeza de los tonos sin vida. Aunque no es un ser solitario, a menudo se escapa de la ciudad en busca del horizonte del que los edificios le privan. Camina dudoso, dando vueltas sin prisa, observando las luces cada vez más pequeñas. Después se sienta en un banco cualquiera y acerca la llama del mechero a un cigarro de su boca. Como si llevase todo el día esperando, toma la primera calada cerrando los ojos con fuerza. Si alguien fuese testigo de aquel paisaje, diría que siempre estuvo allí, inmóvil, en armonía con el resto de los elementos. En cambio, su alma opina diferente. El humo del cigarro va causando efecto en su cuerpo, apaciguando el frío de la noche. El silencio de la soledad le permite escuchar su interior, que poco a poco se olvida del día y sólo ve el movimiento acompasado de las manos y los labios al fumar. Cuando únicamente queda ceniza, se descubre sonriendo y permanece quieto unos minutos, disfrutando de la paz que le rodea y del sabor que dejó el pitillo. Antes de que amanezca, muy a su pesar y con las botas embarradas, se obliga a volver a casa, a la rutina, al reloj y a las calles sin horizonte.
jueves, 1 de enero de 2015
Puta Nochevieja
Una vez más sus uvas estaban saladas y la pintura derretida. Se confunde entre el presente y el pasado y eso le emborrona el futuro. En su cabeza sólo hay sitio para una pregunta: ¿Podré cambiar de año alguna vez sin llorar? La duda le consume y le aturde. Por un lado, hace cinco años de aquella maravillosa noche. La mejor Nochevieja de su vida. Y también el inicio de la muerte de aquello que había cuidado con tanto esmero tantos años. ¿De verdad se portó tan mal aquella noche para tener que estar pagándolo todavía?. Yo no se que sucedió y apenas conozco su historia. Sé que la vi llorar con las lágrimas más tristes que había visto en mi vida. Me contó que se arrepentía de algunas decisiones que había tomado en su vida, - "La peor decisión de mi vida"- repetía sin cesar. Dicen que el universo está en constante equilibrio, haciendo que cada persona tenga lo que se merece. Yo intenté investigar en los cajones ocultos el crimen condenatorio de aquella pena. Tan sólo encontré lo que ella ya me dijo, malas decisiones. ¿Es un justo castigo? ¿Debería haberlo superado ya? No supe responder a esas preguntas que tan lógicamente anotó la tinta en mis apuntes. Quizá es cierto que fue una mala persona, que cometió grandes atentados contra su allegados y por eso ahora se ve sola. Quizá tan solo sea una discapacitada emocional, incapaz de agradar a los demás y hacer que la quieran. Quizá la quieren y ella no sabe verlo. Quizá el problema es que no sabe como hacer que los demás lo vean.
Sin embargo, también puede que sólo sea una niña caprichosa que no quiere ver la realidad. Enfrentarse de verdad a sus problemas y errores. Ay! Los errores! Cómo duele reconocerlos! Qué difícil es mirar al monstruo del espejo! Sobre todo, cuando sientes que te han cambiado tu espejo, te han quitado tu sitio. No se puede recuperar si ya te fuiste a Sevilla. Con todas las esperanzas perdidas, el orgullo aplastado, la autoestima arrollada y la esperanza anulada, sólo le queda creer en milagros de duendes y hadas. Sería capaz de convertirse a cualquier religión pero no sabe cual seguir. Su propósito para este nuevo año es conseguir encontrar la forma de arreglar su vida, de modo que cuando vuelva a estrenar calendario lo haga sonriendo.
Me suscitó mucha compasión cuando la vi, y torpe de mí no fui capaz de hallar ninguna solución. Le aterraba la soledad, le aterraba que su única función en este mundo fuese ser productiva, le asustaba que eso fuese lo único bueno que se pudiese decir de ella. No quería que sus únicos logros fuesen laborales. Aún así, no me dejó cobijarla del frío, porque estaba esperando a lo de siempre. Estaba esperando mientras se terminaba de lavar su abrigo preferido, el que más abrigo le daba. Por lo menos, le hice más amena la espera.
martes, 16 de diciembre de 2014
No es perderlo, es malgastarlo
Estamos tan acostumbrados a querer más que siempre pensamos que perdemos. Perdemos el tiempo decimos, pero ¿cómo podemos perder algo que sí o sí ocurre?. No perdemos el tiempo, lo gastamos. Como yo lo estoy haciendo ahora. ¿Qué diferencia puede haber entre que escriba unos renglones en un blog escondido o en una futura difusión? Pago el mismo tiempo por ello, lo que pierdo o gano es lo que hago o dejo de hacer. Pierdo la oportunidad de avanzar en la memoria, pierdo la oportunidad de ... ¿de qué? ¿cuáles son las cosas en las que no merece la pena invertir nuestro tiempo, que no perderlo? El tiempo no se pierde nunca, lo disfrutas o lo sufres, no eres inmune. Te deja siempre algún recuerdo aunque alguno prefieras borrarlo. Y por desgracia, yo pagué mucho tiempo por la compra equivocada.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
A mi ritmo
Estoy hecha de pasos cortos, de poquitos empujones que a veces me da el viento, y otras se los doy yo al viento. Voy dejando pequeñas huellas muy juntitas. Es algo propio de personas que, como yo, tienen que usar taburetes y escaleras. También mi forma de querer lleva el mismo ritmo. Quiero despacio, prefiero despacio y bien. Aunque me arriesgue a darlo todo demasiado tarde. Incluso aunque el llegar a tiempo se traduzcan en noches de insomnio. Sin embargo, esto no creo que sea a causa de un reducido corazón. Espero que no sea así.
Puede que para mí el amor sea un deporte riesgo, puede que necesite siempre dejar un pie bien asegurado. Y da igual si es un amor con sexo hablado, practicado o ignorado, que son iguales de peligrosos. La diferencia está más en la diversión que en los daños que pueden provocar.
Sin embargo, silenciosamente pido esperando que la inspiración de los demás me escuche. Es tan sólo una cosa, pero algo complicado. Voy en busca de quien se atreva a tener paciencia. A esperar por mis pasitos y que no se asuste cuando el viento me sopla en contra. Paciencia para aceptar mis incongruencias aunque no se entiendan.
Quizá sea demasiado si pido que me dejéis querer a mi manera. A vosotros y a los demás. Voy camino de mudarme de ciudad pero déjame que me lleve una parte. Déjame que la quiera diferente a los demás y diferente a ti. Si la paciencia te llega, verás que no tienes nada que temer. Que pasos pequeños en este terreno no significa andantes pequeños. Déjame que le quiera, déjame que le dé lo que todavía no dí. Déjame que le dé lo que un día dí y me devolvieron. O me lo tomé de vuelta. Ten paciencia para demostrarte que no caerás en el olvido. Si me dejas, verás que te distingo entre un montón de gente.
Y, por supuesto, que nadie se tome en serio nada de lo que escribo.
Y, por supuesto, que nadie se tome en serio nada de lo que escribo.
jueves, 13 de noviembre de 2014
Requiem
Hoy la noche está lluviosa. Sin embargo, la verdadera tormenta se desata por debajo del flequillo. El agua que se escapa de las nubes tan sólo recrea el marco perfecto para lo acontecido. Los truenos noctámbulos apenas son oídos, y aún así, es difícil encontrar un día en el que los rayos hayan abatido a tantas personas.
Esta noche no quedará reflejada en los libros, ni cambiará el mundo. Ni siquiera a la televisión le importará esta noche, pero yo sé que es imborrable. Y, por desgracia, es lo único que sé. Ignoro por completo el contenido y la forma de la obra. Mejor dicho, ignoraba completamente, y ahora sólo ignoro. Sus ojos me explicaron algún apunte de lo divertida y entrañable que era esta creación. Debía ser una buena obra, sin duda, una obra maestra.
Aunque no hay tormenta sin una calma tras de sí, este estadio se hará largo. Hay historias que simplemente no tienen lado positivo. Te entregan una carga negativa con la que tienes que aprender a convivir para siempre. Espero que seas capaz de querer a la vida aunque te ponga a prueba, igual que él te pinchaba,y aun así le querías. Ojalá, te quede en ese polo negativo un espacio para aprender a sentirte cómo el te hacía sentir.
Sé que mañana será un día difícil, oscuro y largo. El dolor vendrá acompañado del cansancio y el color negro estallará de rabia, porque no podrá ser elegante. Sin embargo, con el tiempo, de esta fecha imborrable, recordarás los saqueos a las cajetillas de tabaco y las peleas por el mejor sitio del salón.
La tristeza, a veces, nos sumerge tanto en nuestros pensamientos, que acabamos dándonos cuenta de lo importante que es aprovechar la vida. Con esto no trato de que estés alegre, y tampoco creo que haya palabras de consuelo. Tan sólo es una especie de Requiem mal logrado en honor a alguien que merece ser recordado. Y, si me lo permites, aprovecho para insinuar que vivas tu vida de modo que cuando toque, te recuerden siendo feliz y haciendo feliz a los demás. Que recuerden que más que explicarlo, has demostrado cuanto les quieres. Que te recuerden mientras dejan escapar entre cortinas saladas una sonrisa que manifieste ese cariño que hoy vi en ti. Pero que pase dentro de muchos, muchos, muchísimos años. Una amiga que te quiere.
Esta noche no quedará reflejada en los libros, ni cambiará el mundo. Ni siquiera a la televisión le importará esta noche, pero yo sé que es imborrable. Y, por desgracia, es lo único que sé. Ignoro por completo el contenido y la forma de la obra. Mejor dicho, ignoraba completamente, y ahora sólo ignoro. Sus ojos me explicaron algún apunte de lo divertida y entrañable que era esta creación. Debía ser una buena obra, sin duda, una obra maestra.
Aunque no hay tormenta sin una calma tras de sí, este estadio se hará largo. Hay historias que simplemente no tienen lado positivo. Te entregan una carga negativa con la que tienes que aprender a convivir para siempre. Espero que seas capaz de querer a la vida aunque te ponga a prueba, igual que él te pinchaba,y aun así le querías. Ojalá, te quede en ese polo negativo un espacio para aprender a sentirte cómo el te hacía sentir.
Sé que mañana será un día difícil, oscuro y largo. El dolor vendrá acompañado del cansancio y el color negro estallará de rabia, porque no podrá ser elegante. Sin embargo, con el tiempo, de esta fecha imborrable, recordarás los saqueos a las cajetillas de tabaco y las peleas por el mejor sitio del salón.
La tristeza, a veces, nos sumerge tanto en nuestros pensamientos, que acabamos dándonos cuenta de lo importante que es aprovechar la vida. Con esto no trato de que estés alegre, y tampoco creo que haya palabras de consuelo. Tan sólo es una especie de Requiem mal logrado en honor a alguien que merece ser recordado. Y, si me lo permites, aprovecho para insinuar que vivas tu vida de modo que cuando toque, te recuerden siendo feliz y haciendo feliz a los demás. Que recuerden que más que explicarlo, has demostrado cuanto les quieres. Que te recuerden mientras dejan escapar entre cortinas saladas una sonrisa que manifieste ese cariño que hoy vi en ti. Pero que pase dentro de muchos, muchos, muchísimos años. Una amiga que te quiere.
domingo, 9 de noviembre de 2014
La potencia sin control no sirve de nada
Mientras llegas a casa te escribo estas líneas. Lo hago consciente de que me miento y te miento, porque en realidad todo trata sobre mí. En este punto de mi vida, no dispongo de un "YO" que no esté moldeado por el trayecto que un día compartimos. Desde el día que te conocí, cuando hablaba de ti, tan sólo era para describir los cambios que se producían en mi. En el momento que empecé a deshacer los cambios, también eras tú a quien usaba de chivo espíatorio.
Es mi ego el que gobierna este blog que voy dando forma a golpe de desastres. También llamados segundas oportunidades. Ahora que todo acabó. Ahora que sólo tenemos que saber aprovechar nuestras segundas oportunidades. Ahora que tenemos que hacerlo por separado para después ponernos al día. Ahora me doy cuenta de que la fuerza sin control, sin duda, es una fuente inagotable e incierta de catástrofes. Sin embargo, el ser humano es un ser débil y apocado que utiliza los elementos, ¿qué fuerza puede hacer al ser humano tan potente? En este momento yo estoy convencida que es la palabra. A veces, hablamos y hablamos hasta cansarnos nosotros mismos y a los demás, y a menudo no en ese orden. Otras, nos quedamos cortos de voz y ahogamos los sonidos que nos traerían consigo la dicha. Y, en raras ocasiones, rarísimas diría yo, acertamos. Decimos las palabras justas y adecuadas. En el tono exacto para convertir el aire exhalado en buenos provechos.
En ocasiones quien primero dice "Te quiero" pierde. En otras, perdemos aquello que queremos por no decirlo suficientemente fuerte, o hacerlo demasiado tarde. En ocasiones, un buen consejo te aleja de un abismo, o incluso, te empuja hacía él.
Encontrar el término es tan difícil que podemos estar años sin conseguirlo. O creyendo acertar en realidad estamos errando. Lo peor de todo, es que nos daremos cuenta cuando nos hayamos salido en la curva. O cuando el avión que debíamos coger sobrevuele nuestras cabezas. O incluso, cuando alguien haya sido atropellado. Llevo tiempo buscando los verbos que hagan más leve el sufrimiento. Quizá mi error, fue creer que podía evitarlo. Quizá el verbo que me gustaría regalarte sería "CONTINUA" o "AVANZA" o simplemente, que conjugues bien el verbo "SER".
Mientras tanto, me gustaría repartir muchos verbos y adjetivos que tengo ganas de mandar. Sin embargo, no me gustaría convertirlos en potencia sin control, por lo que no cerré el sobre.
Es mi ego el que gobierna este blog que voy dando forma a golpe de desastres. También llamados segundas oportunidades. Ahora que todo acabó. Ahora que sólo tenemos que saber aprovechar nuestras segundas oportunidades. Ahora que tenemos que hacerlo por separado para después ponernos al día. Ahora me doy cuenta de que la fuerza sin control, sin duda, es una fuente inagotable e incierta de catástrofes. Sin embargo, el ser humano es un ser débil y apocado que utiliza los elementos, ¿qué fuerza puede hacer al ser humano tan potente? En este momento yo estoy convencida que es la palabra. A veces, hablamos y hablamos hasta cansarnos nosotros mismos y a los demás, y a menudo no en ese orden. Otras, nos quedamos cortos de voz y ahogamos los sonidos que nos traerían consigo la dicha. Y, en raras ocasiones, rarísimas diría yo, acertamos. Decimos las palabras justas y adecuadas. En el tono exacto para convertir el aire exhalado en buenos provechos.
En ocasiones quien primero dice "Te quiero" pierde. En otras, perdemos aquello que queremos por no decirlo suficientemente fuerte, o hacerlo demasiado tarde. En ocasiones, un buen consejo te aleja de un abismo, o incluso, te empuja hacía él.
Encontrar el término es tan difícil que podemos estar años sin conseguirlo. O creyendo acertar en realidad estamos errando. Lo peor de todo, es que nos daremos cuenta cuando nos hayamos salido en la curva. O cuando el avión que debíamos coger sobrevuele nuestras cabezas. O incluso, cuando alguien haya sido atropellado. Llevo tiempo buscando los verbos que hagan más leve el sufrimiento. Quizá mi error, fue creer que podía evitarlo. Quizá el verbo que me gustaría regalarte sería "CONTINUA" o "AVANZA" o simplemente, que conjugues bien el verbo "SER".
Mientras tanto, me gustaría repartir muchos verbos y adjetivos que tengo ganas de mandar. Sin embargo, no me gustaría convertirlos en potencia sin control, por lo que no cerré el sobre.
domingo, 19 de octubre de 2014
Desde lejos no se aprecia bien, tan sólo la tenue luz que invita a acercarse. Necesitas mirar desde unos pocos metros para detectar ese pliegue tan sutil. Una pequeña incisión, enmarcada entre ese par de pliegues un poco más oscuros. Yo estaba a tan sólo unos pocos centímetros. A menudo los espíritus se manifiestan e intentan sellar esa pequeña apertura. Los gases que emanan de allí tienen un efecto gigantesco en comparación con el tamaño de la hendidura. Sin embargo, yo, o más bien el halo de personalidad que me tocó representar, estaba más en contra del aparato inerte en el que vivía esa inútil grieta. Deseaba tan sólo agarrar una de esas protuberancias que lo rodeaban y sin dudar un instante, tirar, y tirar, despegando la capa que cubría un trasto inservible. Pero nunca lo intenté. Fantaseo una y otra vez, con arrancarme la piel, salir de ésta cárcel que he ido alimentando y dotando de movimiento, pero esa capa que me delimita sigue pegada a los mismos rincones.
Escribo sin ganas, y ya no me parezco tan brillante, ni siquiera estoy segura de conservar algo de luz. Tan sólo intento volver al refugio que una vez encontré, aunque esta vez no tengo asegurado el éxito. Lo definiría como cansancio, es agotador, no tener ganas de vivir, realmente quema. No es una forma de ser blanda, simplemente, no es lo mismo querer morir, que no tener ganas de vivir. Al menos, si mi objetivo fuera la muerte, tendría algo por lo que luchar y lo que perseguir. La muerte, pertenece a los vivos, no hay vida sin muerte ni muerte sin vida. Yo estoy todavía más vacía. No quiero morir. No quiero vivir. Se me gastaron las ganas de ser.
Tal vez, la única forma es escribir, escribir como dejaría de vivir. Escribir lo que mi mente recrea como única alternativa al hastío. Quizá a partir de ahora, empiece a escribir las crónicas de mis "auto-homicidios".
Escribo sin ganas, y ya no me parezco tan brillante, ni siquiera estoy segura de conservar algo de luz. Tan sólo intento volver al refugio que una vez encontré, aunque esta vez no tengo asegurado el éxito. Lo definiría como cansancio, es agotador, no tener ganas de vivir, realmente quema. No es una forma de ser blanda, simplemente, no es lo mismo querer morir, que no tener ganas de vivir. Al menos, si mi objetivo fuera la muerte, tendría algo por lo que luchar y lo que perseguir. La muerte, pertenece a los vivos, no hay vida sin muerte ni muerte sin vida. Yo estoy todavía más vacía. No quiero morir. No quiero vivir. Se me gastaron las ganas de ser.
Tal vez, la única forma es escribir, escribir como dejaría de vivir. Escribir lo que mi mente recrea como única alternativa al hastío. Quizá a partir de ahora, empiece a escribir las crónicas de mis "auto-homicidios".
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