Camisetas geniales!!!

"Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía". (Marcela Lagarde)

miércoles, 20 de marzo de 2013

Tu espalda

En mi lienzo hoy sólo caben trazos abstractos. La perfección del realismo agotó mi entusiasmo y esfumó mis sueños como una nube tras la lluvia. Los segundos que me arrastran van cayendo y diluyéndose sin sentido alguno. Afanoso reloj de la costumbre, sol que no cesa de salir tras escaparse. Y me descubro en aquel rincón de la intrascendencia echando de menos tu espalda. En mis miradas a las musarañas rememoro las visiones de esa parte de tu cuerpo que, sin ser especial, lo es todo. Me encantaría volver a acariciarte mientras la miro recorriendo esa disimulada cordillera montada en besos. Añoro tus manos sujetando las mías si te abrazo y me vuelve loca no poder dormir con tu olor. Con mis pinceles pintaría en este instante tu espalda, para ver como te giras a mirarme con una sonrisa medio cubista a causa de la postura. Mezcla de sudores que un día impregnaron mis sábanas y ahora tan solo cala mi memoria. Caricias que saltan tu ombligo y se remueven jugando a querernos. En estos sueños, el tiempo transcurre despacio para darme tiempo a paladear el sabor de dormir a tu lado tras haber caminado con mis dedos por toda tu espalda.  Pero, antes de terminar, tan solo quiero dar la vuelta al caballete para robar un beso tierno al color rojo de tu paleta.

domingo, 10 de marzo de 2013

Se acabó

Últimamente los fines de semana están siendo completitos, muy completitos. Aunque he de reconocer que este me está dejando mejor sabor de boca que los anteriores. Ysí, puede resultar egocéntrico e incluso absurdo alardear pero he escrito muchas veces cuando las cosas fueran mal y ahora quiero brindar porque no siempre tiempos pasados fueron mejores. Este será mi brindis hoy.

Llevo tiempo queriendo deshacerme del mal olor de una comida que un perro digirió por completo que pisé y se quedó pegada al zapato demasiado tiempo. Ese olor es el dolor de la pérdida, del desconcierto y el rencor clavando sus deseos de venganza. Y por fin, por fin, como por arte de magia, desaparecieron los clavos. Alguien me dijo una vez, que llega un día en el que haces "chas" y desaparece todo. Tenía razón y me ha ayudado la persona más inesperada.

Y puede que sea mala, pero después de haber sufrido tanto, necesito reírme de ello y regodearme si es necesario. Como un niño con un descubrimiento nuevo que lo repite insaciable hasta el siguiente descubrimiento. 

He de reconocer que no lo logré sola, me ayudó algún verdugo. Ese que se empeña en saber más de mi vida que yo. Lo siento, pero no puedo parar de descojonarme (además sin cargo de conciencia porque sé que todos harán lo mismo). Que tengo que estar como ellos digan ¡Oye! Tanto tiempo buscando la manera y al final era tan simple como eso, quitar el baño de oro a las joyas falsas, porque duele perder sólo lo que se considera valioso, y odias a quien te lo quita. Pero cuando no vale nada, te quitas un gran peso de encima. Es divertidísimo que te acusen y se empeñen sobre todo cuando sabes que se están delantando más. Es que me imagino a alguien, en su casa, hundido en digestión de can con el móvil en la mano y deseando que lo que piensa sea cierto, que la otra persona esté peor. Me arrepiento de haberlo hecho mal, la verdad, sobre todo porque no llegase a ver con sus propios ojos cuán equivocada estaba. Lo que nos pudimos reír todas las personas a las que se lo enseñé (cada uno que piense lo que quiera aquí). Si fuese mala persona me reiría también del falso melodrama que me contaste pero no, eso en realidad me da pena. Además es muy triste poner todo el esfuerzo por alguien y que ese alguien ponga menos del que tu esperas, duele, lo sé, lo he vivido. Pero inoportuna más todavía, intentar mentir y jugársela a alguien y que te salga rana. Y lo peor, que salga gratis, porque no hice ningún esfuerzo. Será el karma. 

Supongo, que o dareís con gente que siga vuestra misma mierda de "educación" (entendiendo esto como no decir palabrotas) antes que ser buena persona o con otras personas no sereis igual o que definitivamente no soportaís que haya nadie a vuestro lado mejor que vosotros y os juntareis con gente de vuestra calaña. Tanto protocolo y tanta mierda! Las mentiras en buen tono siguen siendo mentiras, las "triquiñuelas" con maldad a base de buenas palabras siguen siendo maldades. Algunos con dolor en su corazón me han dicho que soy tonta, no querían ofenderme pero les resultaba increíble que todavía siempre encontrase alguna virtud, o alguna forma en la que los hechos fuese un suceso de malentendidos y ellos tuviesen buena intención. Debe ser que piensa el ladrón que todos son de su condición, aunque esta vez el ladrón sea bueno.

Gracias por todo lo que me distéis durante los años que no estabais frustrados, eso me lo llevo. Gracias también por algún regalo que me ha llegado muy a pesar vuestra. Gracias por haberos ido, que he dejado de volcarme en gentuza para volcarme en personas con mayores valores morales. Y sobre todo, gracias por haberme dado la clave para que todo esto deje de dolerme.

sábado, 9 de marzo de 2013

A ti

Hace unos días escuchando la radio una canción me llevó hasta ti. Más que la canción fue el artista, ni siquiera recuerdo nada de lo que cantó. Sin embargo, hace tiempo que ese artista me transporta hasta ti. Por eso y porque creo que nunca te lo hice saber, hoy quiero dedicarte esta entrada. Aparentemente, tu piel es transparente y no haces ruido al caminar. Tan sólo, un grano más en una playa de gran oleaje. Imprescindible para componer ese exacto paisaje pero nadie repara en ti. Y sin ser la más nada, has conseguido que los pasos silenciosos que has dado a mi alrededor me dejen huella eterna. Gracias por ir poniendo una mano en mi camino que cubran algunas esquinas, por hablarme sin tabúes y por defenderme a pesar de no tocarte ese trabajo.
Quiero decirte, que aunque el feeling pueda parecer poco y que la distancia y los horarios nos separen, recuerdo cada tesoro que me has legado en forma de consejo, y agradezco cada valentía que protagonizaste en mi nombre.

Siento que quizá no entiendas del todo estas letras, pero al igual que los sueños son difíciles de dibujar, los sentimientos toman mejor forma en este estilo.

Te quiero Ana, y eres una flor muy importante en mi ramillete de cuatro.


domingo, 3 de marzo de 2013

Se me olvidó que era artista

Hoy he recordado, que de niña dibujaba muy bien, de hecho me siento orgullosa de como dibujaba, y de adolescente, no se me daba mal escribir. Sin embargo, de adulta, parece que he olvidado hacer. Me pregunto si es que entonces era menos exigente, pero lo cierto es, que aunque quisiera, creo que no sería capaz de repetir obras tan buenas. ¿Acaso con los años nos volvemos torpes? Mas bien puede ser que nos olvidamos de sentir, dedicando el tiempo a cosas importantes. ¿Cómo va a ser importante buscar la felicidad expresando sentimientos? ¡Qué va! Los adultos, no tenemos tiempo para escuchar, no podemos parar a ver, tenemos que coger el tren que nos lleva hacia el futuro.

domingo, 17 de febrero de 2013

Adicta

La lucha siempre está en el mismo lugar. Se sitúa en el frente que divide lo presente y lo futuro. Todos buscamos momentos embriagadores que alejen nuestra alma de nuestra vida. Una vida cotidiana, que la sobriedad apaga.

El camino, consiste en buscar nuestro propio elixir embriagador. Uno que sea lo más inocuo posible. Uno que no nos presente problemas. Pero estas patatas saladas se frieron en aceite de requemado. Y aparece un camino fácil, e inmediato. El alcohol. En el presente alivia soledades, depresiones, problemas y hasta te convierte en lo que no te atreviste a ser. Y aún no curando nada, simplemente te proporciona ese pequeño éxtasis que le falta a tu vida.

Sin embargo, nada es gratis. Las copas se adueñan de tu vida, mientras dura son tus dueñas y cuando pasan dejaron sus huellas. Permuta tu psique y tu físico. El entorno se vuelve diferente. Todo cambia y el cambio siempre pide más.

Tras varias nieves, en el frente comienza la batalla. La consciencia llegó para avisar del peligro. Y el alcohol se alió con la adicción.

Te sientes genial cuando vences alguna batalla, pero el halo embriagador no abandona la llamada. Los "¿Por qué no?" luchan contra los "Sé que no está bien.". Joder, ¿dónde se separa el límite del placer y el perjuicio?.

Saber que no es lo que quieres pero que te atrapa. Un bucle infinito al que he decidido ponerle un break  y algún día tendré que quitarle los "if...then...else".

Él

Desde la punta del tacón, sube por las caderas, toca la espalda y desemboca en ese escalofrío inigualable en la nuca. Un recorrido repetido tantas veces que ya apenas dura un segundo. Pero es un segundo tan intenso... Le intento esquivar, le intento evitar y cuando le veo no le miro a la cara, pero ha acariciado tantas veces los contornos de mi piel que se cree dueño. No responde a mis órdenes. No responde a mis ruegos. Me deja sola e indefensa. Me atrapa y me abrazada cambiado el calor que profesaba por un frío inquietante.

La lava candente ruge en el interior del volcán. Espera el momento oportuno para salir a quemar la superficie terrestre. Deslizándose lenta y blandamente. Podría parecer que son caricias. Que como una lengua roja va lamiendo la áspera superficie terrestre. Cubre de intensidad el triste color oscuro de las rocas. Entonces la tierra cobra vida, late. No existe más vida que el ardiente manto que va expandiéndose. El calor lo envuelve todo y lo desvanece. Sólo el candor de esas caricias rojas. Donde se fusionan la capa inferior de lo interno con la capa superior de lo externo. La excitación de los gases deja el hilo de pasión que aunque se enfríe, deja permanente un paso un poco más alto.

Y después, sólo queda el daño producido. Hermoso por su grandeza. Triste y apagado.

jueves, 14 de febrero de 2013

El bosque (Capítulo I)

Es un bosque de esos salvajes que nos deleita sólo imaginarlo. Uno de esos que se pintan en sueños, que la cinematografía idealiza y la literatura detalla en los pasajes bellos de los libros. Yo había hablado alguna vez de esta gran extensión maravillosa, pero siendo escéptica como soy, no tuve más remedio que no creerlo. Sin embargo, uno de estos días en los que me encontraba perdida decidí poner rumbo hacía el supuesto lugar, simplemente por viajar con un destino. Quizá, en el fondo, lo que me impulsó fue la lejanía y sobre todo, tener una ocupación durante el largo trayecto. Una duda inofensiva, que llena la mente impidiendo que atraquen barcos indeseados.

Después de más de veinte días de viaje, ante mis ojos pude comprobar la existencia de aquel bosque. Al principio, me pareció hermoso, enormemente hermoso. Incapaz de albergar el mal en cualquiera de su forma. Ni siquiera parecía que pudiese haber anímales carnívoros. ¡Que tontería! Me advirtieron también, que el bosque era muy peligroso, que podía quedarme atrapada. Y de nuevo, no creí. Pensé "Yo no, esas cosas sólo les pasa a los descuidados.". Y atrapada o no, lo cierto que es que llevo ya varios años aquí, tan absorta en lo que siento que hasta hoy no se me ocurrió dejar constancia en estas notas.

Lo que más me sorprende de este lugar, es que, en contra de lo que esperaba, no encontré gran variedad de especies. Apenas existía fauna y los árboles todos pertenecían a la misma especie. También me habían informado de esto, pero una vez más mi escepticismo tuvo que tragarse sus palabras. Cuando entré en el bosque, todos los árboles, eran verdes y frondosos. Todos iguales, de la misma especie. De pronto, mi nueva obsesión fue encontrar algo diferente, variedad en esa inmensidad verde. Sin darme cuenta, el camino se fue difuminando y acaba internada en aquel inhóspito lugar. Día y noche dediqué a estudiar aquella extraña vegetación. Y un día me rendí, y me dí cuenta de que llevaba ya varios meses sin comer ni beber y no había perdido ni un gramo, ni tenía hambre, ni tenía sed. Empecé a darme cuenta entonces, que aquello no era un lugar normal, no podía sino ser un espacio mágico. Y dormí hasta que una voz me despertó. Me levanté sobresaltada pero hay no había nadie. Pensé que habría sido un sueño, entonces volví a oír la voz. Al ver de dónde provenía, el pánico palideció mi rostro. Eran los árboles los que armaban esa algarabía. Pensé que había enloquecido, y por un momento me importó, pero pronto me di cuenta de que en ese lugar de poco me servía estar cuerda.

Una vez recuperada de aquel impacto, fui conversando con ellos, y me hicieron ver que había sido una observadora poco hábil. Aunque pertenecían a la misma especie ninguno era igual a otro, unos mas grandes, otros más verdes, unos con más hojas, otros con las ramas en lo alto y otros con las ramas más abajo. ¡Eran iguales y completamente diferentes! Cada vez estaba más segura de que había perdido completamente la cabeza.