El placer de deleitarse con un largo recorrido a la temperatura adecuada. Ese es el placer que mantiene mi instinto de supervivencia intacto. Esta vez se trataba de una inmersión. Buceaba en un mar de palabras inventadas que describían una realidad ajena. Aunque no por ajena resultaba completamente desconocida. Paradójicamente, cuánto más avanzaba hacia el fondo, menos me costaba respirar. Mis pulmones ganaban espacio con cada letra que avanzaba y el mundo exterior se iba difuminando en mi mente. De repente, cuando lo que me rodeaba me importaba menos que llegar a la piedra más profunda de aquel valle inundando de frases inauditas, ocurrió lo inesperado. En realidad, ya lo había imaginado con anterioridad, como un fugaz sueño que apenas recuerdas al despertar. Tenía la certeza de que acabaría dando con ello, pero era una certeza del mundo que había dejado en la superficie. Y como todas las cosas no sumergidas, esa certeza no se encontraba conmigo en ese momento. No lo vi venir, pero lo reconocí enseguida cuando lo toqué. El tacto era suave y en ese contexto, si se me permite excepcionalmente este robo, se podría decir que eléctrico. Como enchufar un sueño en la realidad o la realidad en un sueño, surgió de aquel contacto una emoción chispeante. Como la indescriptible sensación de un químico que consigue una nueva aleación mezclando la cantidad exacta de varias sustancias. Como el deportista que alcanza el objetivo combinando todos los músculos de su cuerpo. Sin embargo, cualquier acontecimiento que parezca real tan sólo podría acercase a la sensación experimentada. Para lograr una ilusión más exacta, sería necesario además rozar un poquito la irrealidad. El espejo de cuento que separa el lado mágico del lado que nos resulta más familiar. Y allí estaba yo, entre dos mundos incompatibles, disfrutando de la magia que desprendía ese instante de conexión. El calor inundó mi alma y un rayito de alegría dibujó una sonrisa en mi cara. Inmediatamente, tuve que subir de mi nube sumergida a la superficie. El mundo real seguía siendo el mismo, pero en mí se habían producido algunos cambios. Se mezclaron los hemisferios imaginario y real de mi cerebro en un cóctel embriagador de felicidad. Un chorrito de realidad convertida en ficción removido con fantasía convertida en realidad.
Ahora, tan sólo me queda el recuerdo, pues algo tan intenso no sería recomendable experimentarlo durante demasiados minutos. Me queda el abrigo, la ilusión y la sonrisa. Y, por si me olvido, también me queda este texto.
martes, 17 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
Querido amigo...
Tengo un amigo despistado que no se acuerda nunca de mi cumpleaños. Ni de los momentos más importantes de mi vida. Tiene el don de la inoportunidad, viniendo enfadado a gritarme cuando se está difuminando la melodía que me mantiene cuerda. Caprichoso, sin sentido, incluso inaguantable cuando se esfuerza. Un completo desastre distraído que, confundido, se alía con mis enemigos dando patadas a mis amigos.
Aún así, aunque a veces se me olvida, procuro cuidarle bien. Le mimo de vez en cuando, pero disimuladamente, para que no se vuelva demasiado melindroso. La razón es que dentro de su algarabía incomprensible, es el único capaz de reconquistarme una y otra vez. Aleatoriamente, se olvida del día en el que vive y decide agasajarme con lo mejor que encuentra por ahí. Puede por ejemplo, dejarme a los pies el tesoro que algún pirata ingrato desdeñó. O encontrar entre las calles de la ciudad unas manos que me acaricien la espalda dejando huellas con las uñas. Otras veces, me atrapa de repente y me secuestra dentro de una pastilla efervescente. Es increíble el cosquilleo que producen las burbujas al resbalar contra la piel. Harían faltan al menos 20 diccionarios para encontrar una descripción que se acercase al fenómeno producido. Sólo él es capaz de traerme tantos regalos de felicidad...Cuando está inspirado se queda sin dormir, organizando las burbujas para que pueda flotar sobre ellas. O rellenándolas de chocolate para mí.
Después de mucho tiempo soportando sus ronquidos y consolando sus pesadillas, se ha despertado de su siesta y ha decidido regalarme litros de sensaciones, de buenas sensaciones.
Al final, siempre consigues que no te pueda odiar. Que no te eleve demasiado el ego, pero brindo por muchos años juntos, querido karma.
Aún así, aunque a veces se me olvida, procuro cuidarle bien. Le mimo de vez en cuando, pero disimuladamente, para que no se vuelva demasiado melindroso. La razón es que dentro de su algarabía incomprensible, es el único capaz de reconquistarme una y otra vez. Aleatoriamente, se olvida del día en el que vive y decide agasajarme con lo mejor que encuentra por ahí. Puede por ejemplo, dejarme a los pies el tesoro que algún pirata ingrato desdeñó. O encontrar entre las calles de la ciudad unas manos que me acaricien la espalda dejando huellas con las uñas. Otras veces, me atrapa de repente y me secuestra dentro de una pastilla efervescente. Es increíble el cosquilleo que producen las burbujas al resbalar contra la piel. Harían faltan al menos 20 diccionarios para encontrar una descripción que se acercase al fenómeno producido. Sólo él es capaz de traerme tantos regalos de felicidad...Cuando está inspirado se queda sin dormir, organizando las burbujas para que pueda flotar sobre ellas. O rellenándolas de chocolate para mí.
Después de mucho tiempo soportando sus ronquidos y consolando sus pesadillas, se ha despertado de su siesta y ha decidido regalarme litros de sensaciones, de buenas sensaciones.
Al final, siempre consigues que no te pueda odiar. Que no te eleve demasiado el ego, pero brindo por muchos años juntos, querido karma.
lunes, 2 de marzo de 2015
Extraño gris...
Palabras que se van amontonando. Durante años dando forma a lo intangible. Como un recuerdo, un sueño, una invención. Palabras que podrían contar la historia de aquel extraño que no sabía hablar. Me encontré con él dando tumbos una noche como cualquier otra y no pude evitar fijarme en sus ojos brillantes. No es un tipo común, de esos que sonríen y te miran arrogante. Más bien tiene un aura grisácea, pero tan raro él, no transmite esa tristeza de los tonos sin vida. Aunque no es un ser solitario, a menudo se escapa de la ciudad en busca del horizonte del que los edificios le privan. Camina dudoso, dando vueltas sin prisa, observando las luces cada vez más pequeñas. Después se sienta en un banco cualquiera y acerca la llama del mechero a un cigarro de su boca. Como si llevase todo el día esperando, toma la primera calada cerrando los ojos con fuerza. Si alguien fuese testigo de aquel paisaje, diría que siempre estuvo allí, inmóvil, en armonía con el resto de los elementos. En cambio, su alma opina diferente. El humo del cigarro va causando efecto en su cuerpo, apaciguando el frío de la noche. El silencio de la soledad le permite escuchar su interior, que poco a poco se olvida del día y sólo ve el movimiento acompasado de las manos y los labios al fumar. Cuando únicamente queda ceniza, se descubre sonriendo y permanece quieto unos minutos, disfrutando de la paz que le rodea y del sabor que dejó el pitillo. Antes de que amanezca, muy a su pesar y con las botas embarradas, se obliga a volver a casa, a la rutina, al reloj y a las calles sin horizonte.
jueves, 1 de enero de 2015
Puta Nochevieja
Una vez más sus uvas estaban saladas y la pintura derretida. Se confunde entre el presente y el pasado y eso le emborrona el futuro. En su cabeza sólo hay sitio para una pregunta: ¿Podré cambiar de año alguna vez sin llorar? La duda le consume y le aturde. Por un lado, hace cinco años de aquella maravillosa noche. La mejor Nochevieja de su vida. Y también el inicio de la muerte de aquello que había cuidado con tanto esmero tantos años. ¿De verdad se portó tan mal aquella noche para tener que estar pagándolo todavía?. Yo no se que sucedió y apenas conozco su historia. Sé que la vi llorar con las lágrimas más tristes que había visto en mi vida. Me contó que se arrepentía de algunas decisiones que había tomado en su vida, - "La peor decisión de mi vida"- repetía sin cesar. Dicen que el universo está en constante equilibrio, haciendo que cada persona tenga lo que se merece. Yo intenté investigar en los cajones ocultos el crimen condenatorio de aquella pena. Tan sólo encontré lo que ella ya me dijo, malas decisiones. ¿Es un justo castigo? ¿Debería haberlo superado ya? No supe responder a esas preguntas que tan lógicamente anotó la tinta en mis apuntes. Quizá es cierto que fue una mala persona, que cometió grandes atentados contra su allegados y por eso ahora se ve sola. Quizá tan solo sea una discapacitada emocional, incapaz de agradar a los demás y hacer que la quieran. Quizá la quieren y ella no sabe verlo. Quizá el problema es que no sabe como hacer que los demás lo vean.
Sin embargo, también puede que sólo sea una niña caprichosa que no quiere ver la realidad. Enfrentarse de verdad a sus problemas y errores. Ay! Los errores! Cómo duele reconocerlos! Qué difícil es mirar al monstruo del espejo! Sobre todo, cuando sientes que te han cambiado tu espejo, te han quitado tu sitio. No se puede recuperar si ya te fuiste a Sevilla. Con todas las esperanzas perdidas, el orgullo aplastado, la autoestima arrollada y la esperanza anulada, sólo le queda creer en milagros de duendes y hadas. Sería capaz de convertirse a cualquier religión pero no sabe cual seguir. Su propósito para este nuevo año es conseguir encontrar la forma de arreglar su vida, de modo que cuando vuelva a estrenar calendario lo haga sonriendo.
Me suscitó mucha compasión cuando la vi, y torpe de mí no fui capaz de hallar ninguna solución. Le aterraba la soledad, le aterraba que su única función en este mundo fuese ser productiva, le asustaba que eso fuese lo único bueno que se pudiese decir de ella. No quería que sus únicos logros fuesen laborales. Aún así, no me dejó cobijarla del frío, porque estaba esperando a lo de siempre. Estaba esperando mientras se terminaba de lavar su abrigo preferido, el que más abrigo le daba. Por lo menos, le hice más amena la espera.
martes, 16 de diciembre de 2014
No es perderlo, es malgastarlo
Estamos tan acostumbrados a querer más que siempre pensamos que perdemos. Perdemos el tiempo decimos, pero ¿cómo podemos perder algo que sí o sí ocurre?. No perdemos el tiempo, lo gastamos. Como yo lo estoy haciendo ahora. ¿Qué diferencia puede haber entre que escriba unos renglones en un blog escondido o en una futura difusión? Pago el mismo tiempo por ello, lo que pierdo o gano es lo que hago o dejo de hacer. Pierdo la oportunidad de avanzar en la memoria, pierdo la oportunidad de ... ¿de qué? ¿cuáles son las cosas en las que no merece la pena invertir nuestro tiempo, que no perderlo? El tiempo no se pierde nunca, lo disfrutas o lo sufres, no eres inmune. Te deja siempre algún recuerdo aunque alguno prefieras borrarlo. Y por desgracia, yo pagué mucho tiempo por la compra equivocada.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
A mi ritmo
Estoy hecha de pasos cortos, de poquitos empujones que a veces me da el viento, y otras se los doy yo al viento. Voy dejando pequeñas huellas muy juntitas. Es algo propio de personas que, como yo, tienen que usar taburetes y escaleras. También mi forma de querer lleva el mismo ritmo. Quiero despacio, prefiero despacio y bien. Aunque me arriesgue a darlo todo demasiado tarde. Incluso aunque el llegar a tiempo se traduzcan en noches de insomnio. Sin embargo, esto no creo que sea a causa de un reducido corazón. Espero que no sea así.
Puede que para mí el amor sea un deporte riesgo, puede que necesite siempre dejar un pie bien asegurado. Y da igual si es un amor con sexo hablado, practicado o ignorado, que son iguales de peligrosos. La diferencia está más en la diversión que en los daños que pueden provocar.
Sin embargo, silenciosamente pido esperando que la inspiración de los demás me escuche. Es tan sólo una cosa, pero algo complicado. Voy en busca de quien se atreva a tener paciencia. A esperar por mis pasitos y que no se asuste cuando el viento me sopla en contra. Paciencia para aceptar mis incongruencias aunque no se entiendan.
Quizá sea demasiado si pido que me dejéis querer a mi manera. A vosotros y a los demás. Voy camino de mudarme de ciudad pero déjame que me lleve una parte. Déjame que la quiera diferente a los demás y diferente a ti. Si la paciencia te llega, verás que no tienes nada que temer. Que pasos pequeños en este terreno no significa andantes pequeños. Déjame que le quiera, déjame que le dé lo que todavía no dí. Déjame que le dé lo que un día dí y me devolvieron. O me lo tomé de vuelta. Ten paciencia para demostrarte que no caerás en el olvido. Si me dejas, verás que te distingo entre un montón de gente.
Y, por supuesto, que nadie se tome en serio nada de lo que escribo.
Y, por supuesto, que nadie se tome en serio nada de lo que escribo.
jueves, 13 de noviembre de 2014
Requiem
Hoy la noche está lluviosa. Sin embargo, la verdadera tormenta se desata por debajo del flequillo. El agua que se escapa de las nubes tan sólo recrea el marco perfecto para lo acontecido. Los truenos noctámbulos apenas son oídos, y aún así, es difícil encontrar un día en el que los rayos hayan abatido a tantas personas.
Esta noche no quedará reflejada en los libros, ni cambiará el mundo. Ni siquiera a la televisión le importará esta noche, pero yo sé que es imborrable. Y, por desgracia, es lo único que sé. Ignoro por completo el contenido y la forma de la obra. Mejor dicho, ignoraba completamente, y ahora sólo ignoro. Sus ojos me explicaron algún apunte de lo divertida y entrañable que era esta creación. Debía ser una buena obra, sin duda, una obra maestra.
Aunque no hay tormenta sin una calma tras de sí, este estadio se hará largo. Hay historias que simplemente no tienen lado positivo. Te entregan una carga negativa con la que tienes que aprender a convivir para siempre. Espero que seas capaz de querer a la vida aunque te ponga a prueba, igual que él te pinchaba,y aun así le querías. Ojalá, te quede en ese polo negativo un espacio para aprender a sentirte cómo el te hacía sentir.
Sé que mañana será un día difícil, oscuro y largo. El dolor vendrá acompañado del cansancio y el color negro estallará de rabia, porque no podrá ser elegante. Sin embargo, con el tiempo, de esta fecha imborrable, recordarás los saqueos a las cajetillas de tabaco y las peleas por el mejor sitio del salón.
La tristeza, a veces, nos sumerge tanto en nuestros pensamientos, que acabamos dándonos cuenta de lo importante que es aprovechar la vida. Con esto no trato de que estés alegre, y tampoco creo que haya palabras de consuelo. Tan sólo es una especie de Requiem mal logrado en honor a alguien que merece ser recordado. Y, si me lo permites, aprovecho para insinuar que vivas tu vida de modo que cuando toque, te recuerden siendo feliz y haciendo feliz a los demás. Que recuerden que más que explicarlo, has demostrado cuanto les quieres. Que te recuerden mientras dejan escapar entre cortinas saladas una sonrisa que manifieste ese cariño que hoy vi en ti. Pero que pase dentro de muchos, muchos, muchísimos años. Una amiga que te quiere.
Esta noche no quedará reflejada en los libros, ni cambiará el mundo. Ni siquiera a la televisión le importará esta noche, pero yo sé que es imborrable. Y, por desgracia, es lo único que sé. Ignoro por completo el contenido y la forma de la obra. Mejor dicho, ignoraba completamente, y ahora sólo ignoro. Sus ojos me explicaron algún apunte de lo divertida y entrañable que era esta creación. Debía ser una buena obra, sin duda, una obra maestra.
Aunque no hay tormenta sin una calma tras de sí, este estadio se hará largo. Hay historias que simplemente no tienen lado positivo. Te entregan una carga negativa con la que tienes que aprender a convivir para siempre. Espero que seas capaz de querer a la vida aunque te ponga a prueba, igual que él te pinchaba,y aun así le querías. Ojalá, te quede en ese polo negativo un espacio para aprender a sentirte cómo el te hacía sentir.
Sé que mañana será un día difícil, oscuro y largo. El dolor vendrá acompañado del cansancio y el color negro estallará de rabia, porque no podrá ser elegante. Sin embargo, con el tiempo, de esta fecha imborrable, recordarás los saqueos a las cajetillas de tabaco y las peleas por el mejor sitio del salón.
La tristeza, a veces, nos sumerge tanto en nuestros pensamientos, que acabamos dándonos cuenta de lo importante que es aprovechar la vida. Con esto no trato de que estés alegre, y tampoco creo que haya palabras de consuelo. Tan sólo es una especie de Requiem mal logrado en honor a alguien que merece ser recordado. Y, si me lo permites, aprovecho para insinuar que vivas tu vida de modo que cuando toque, te recuerden siendo feliz y haciendo feliz a los demás. Que recuerden que más que explicarlo, has demostrado cuanto les quieres. Que te recuerden mientras dejan escapar entre cortinas saladas una sonrisa que manifieste ese cariño que hoy vi en ti. Pero que pase dentro de muchos, muchos, muchísimos años. Una amiga que te quiere.
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